sábado, mayo 5

ventanas

y eso de que uno se parece tanto a otras cosas. a casi todas. a los hombres que se cubren de niebla y yo que no sé. hace muchos años. el cansancio que ya no aburre. desde siempre. estar errados, sin más. quienes salen de la calle sin lluvia en sus cielos. quienes no.

no querer mesquinar los azules donde caigo. no. que feo esto de que solo estemos nosotros solos. y cada cáscara que puebla nuestras vidas. sin asientos en frente. los viajes. ni ventanas. yo no sé que resulta mejor. si se adicionan los deseos. o se restan los vacíos. las lápidas. cerrar la ventana para que no entre el frio o la queja. para que alguien lo cierre y no las ventanas que se abren para hablar de algo. para dolerse de algo. de algo que no duele en verdad. y no de los azules donde caigo.

pétrea voluntad lúdica. yo abril en trance. mis manos sujetas al abismo. siempre vértigo yo. no menos que saberse caída y ni eso. ni otoño. porque en la profundidad de las cosas es el rostro lo que se pierde y con ella a las cosas mismas. y ni el rostro. que mas sino. que hundirse en la locura del átomo. la partícula. y luego volver y saberlo todo desintegrado. meras distribuciones y prolijos garabatos decadentes. sin menos que el frio oculto por las ventanas.

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